Las 176 medidas para transformaciones económicas y sociales aprobado en junio de 2026 no solo redefine el modelo productivo del país, sino que interviene directamente en la arquitectura institucional que hasta hoy gestionaba la alimentación. Para las estructuras que conforman el Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL), el impacto es doble: desaparecen como cartera independiente y se integran a un nuevo diseño que busca unificar toda la cadena agroalimentaria bajo un solo mando.
De MINAL a Ministerio de Agricultura y la Alimentación: el fin de una estructura fragmentada
El cambio estructural más significativo es la fusión del Ministerio de la Agricultura (MINAG), el MINAL en una nueva cartera que asumirá las competencias sobre la producción agropecuaria, la industria alimentaria, la caña de azúcar y sus derivados, las bebidas y licores, así como la actividad pesquera y su comercialización .
El objetivo declarado es eliminar la dispersión de funciones que durante décadas fragmentó la cadena productiva. La lógica es clara: si la agricultura produce la materia prima y la industria la transforma, ambas deben responder a una misma política estatal. Para las estructuras del antiguo MINAL, esto implica una reingeniería de sus direcciones, empresas y grupos empresariales, que pasarán a operar bajo la coordinación del nuevo organismo .
Rediseño interno: menos burocracia, más gestión en el territorio
Las 176 medidas contemplan un rediseño estructural dentro de lo que aún se denomina Ministerio de la Agricultura, orientado a reducir la burocracia y acercar la gestión al productor . Este rediseño incluye:
·Simplificación de trámites y fortalecimiento de los servicios técnicos.
Descentralización de decisiones hacia las empresas municipales .
Eliminación de las delegaciones municipales de Agricultura, que serán sustituidas por nuevas estructuras territoriales con funciones más acotadas de control estatal sobre tierra y ganado .
Para las estructuras del MINAL, esto significa que las direcciones provinciales y municipales de la industria alimentaria también se verán reconfiguradas, con mayor peso de las instancias locales en la toma de decisiones sobre producción, acopio y distribución.
Empresas del sector alimentario: más autonomía, nuevas reglas
Un segundo decretoley aprobado en julio de 2026, "Del Sistema Empresarial Estatal Cubano", amplía la autonomía de las empresas estatales. Estas podrán desarrollar cualquier actividad económica lícita sin abandonar su giro principal, aprobar sus precios mayoristas y minoristas, decidir el destino de sus utilidades tras cumplir con el fisco y monetizar activos subutilizados mediante arrendamientos a largo plazo .
Para las empresas que hoy responden al MINAL, esto representa un cambio radical en su operatoria. Ya no dependerán de directrices centralizadas para fijar precios o gestionar excedentes. La creación del Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales, subordinado directamente al Consejo de Ministros, tendrá a cargo conducir esta transformación y el redimensionamiento de las empresas estatales .
Cooperativas agropecuarias: el eslabón que se fortalece
El decreto ley modificativo del Decreto Ley No. 76 otorga a las cooperativas agropecuarias facultades inéditas: comercio exterior, importación directa de insumos, combustibles y tecnología, financiamiento bancario, apertura de cuentas en moneda extranjera y autonomía operativa para fijar precios . Aunque estas medidas impactan principalmente al sector primario, las cooperativas se convierten en un eslabón clave para abastecer a la industria alimentaria, lo que indirectamente reconfigura la relación entre productores y las empresas del nuevo Ministerio de Agroalimentación.
Impacto en la soberanía alimentaria: la apuesta estructural
El viceministro de Agricultura, Telce González, resumió el propósito del nuevo marco jurídico: "Hay más tierra en producción y más actores participando en la agricultura, por supuesto que esto tiene que traer consigo un camino más sólido hacia la soberanía alimentaria" .
La unificación de la cadena agroalimentaria bajo un solo ministerio busca eliminar las desconexiones que históricamente provocaron que la producción agrícola no encontrara capacidad industrial para su procesamiento, o que la industria operara sin materia prima suficiente. El éxito de esta arquitectura dependerá de que la descentralización llegue efectivamente a los municipios y de que las empresas del sector alimentario ejerzan su nueva autonomía con eficiencia.
Desafíos persistentes
Los productores han señalado problemas que las medidas aún no resuelven del todo: impagos por leche y otros productos, robo de ganado y cosechas, burocratismo en la compra de combustible en divisas e indisponibilidad de recursos para la siembra y recolección . Para las estructuras del nuevo Ministerio de Agroalimentación, estos desafíos representan la prueba de fuego: de nada sirve un diseño institucional más racional si los incentivos económicos y la seguridad en el campo no acompañan la transformación.
La reestructuración del MINAL y su integración en el Ministerio de Agroalimentación no es un simple cambio de organigrama. Es el reconocimiento de que la soberanía alimentaria exige una institucionalidad coherente, capaz de articular producción, transformación y distribución bajo una misma lógica. El tiempo dirá si esta arquitectura logra lo que las estructuras fragmentadas no pudieron.