El programa televisivo Mesa Redonda analizó este viernes el impacto que han tenido el bloqueo y las medidas coercitivas-que han impuesto el gobierno de los Estados Unidos-en la industria alimentaria, así como las alternativas desarrolladas frente a este duro escenario, de cerco energético y disposiciones que afectan directamente al pueblo cubano.
Alberto López Díaz, ministro de la Industria Alimentaria, contextualizó lo que ha ocurrido en este 2026. Recordó la importancia de su sector en la vida social; “en la alimentación de nuestros niños, en la atención social, en la canasta básica”. Y ejemplificó cómo “medidas despiadadas” han impedido que, por ejemplo, haya llegado la leche a los niños de todo el país en el mes de mayo.
“No hemos podido terminar la distribución por la falta de combustible”, dijo.
Asimismo, mencionó las afectaciones en el abastecimiento de trigo. “Tenemos contratadas más de seis embarcaciones de trigo para este año, y ha entrado solo una que venía del año 2025 en enero. Ahora entraron dos buques que teníamos contratados y la amenaza nos impide traerlo”.
López Díaz también comentó que las demoras a veces también son producto de la distancia. “Para la fabricación de las compotas para los niños cubanos es preciso acudir a China para comprar los envases. Es tan lejos que demora tres meses la transportación, los aranceles y eso nos va complicando”, afirmó.
El titular también contó que aún cuando se habían contratado 5000 toneladas de harina de trigo, mientras se esperaba la salida del buque, “se presentaron algunas presiones, lo bajaron y ese trigo no pudo llegar a Cuba”.
El ministro mencionó otros ejemplos en los que se evidencia la presión del gobierno de los Estados Unidos para con quienes deciden tener negociaciones con Cuba:
“En el mes de mayo también teníamos concertado traer unos reproductores de camarón para mejorar la genética y obtener mejores resultados y aun cuando estaba todo acordado, con la guía del ministerio de la Agricultura, por las mismas presiones, a última hora nos plancharon la oportunidad”.
López Díaz se refirió a la responsabilidad de este organismo con la canasta básica. Y mencionó las limitaciones en la actualidad para abastecer de productos esenciales. Sobre la leche en polvo para los niños, subrayó que se necesitan 1500 toneladas, que beneficiarían a unos 331 000 niños y otros 200 000 deberían recibir leche fluida.
En la actualidad, no es posible cumplir con esos planes.
“No la tenemos ni pagando porque se nos complica. Después que le hacemos el pago a los suministradores nos los retornan porque los bancos y las sucursales bancarias no aceptan los pagos provenientes de Cuba”.
“En la canasta ha sido de un impacto tremendo. En este año no hemos podido dar aceite, ni pollo, ni yogurt. Apenas hemos dado una ronda de café en la capital del país, porque la agricultura también está impactada y no cuenta con toda la materia prima”.
López Díaz comentó que en su ministerio se han estudiado a fondo los efectos del bloqueo.
“Durante el año 2025 el bloqueo representó pérdidas por más de 450 millones de dólares. Por ejemplo, dejamos de acceder a los mercados en los que pudiéramos comercializar el ron cubano u otros productos”.
Ante este escenario se han adoptado varias alternativas.
Al respecto, el ministro comentó que muchas de ellas tienen un precedente en el año 2025.
los pescadores que se dedican fundamentalmente a esta actividad y generan divisas.
“Asimismo, se han dado más de 12 000 licencias para la pesca comercial, lo que multiplica las alternativas”, enfatizó.
El ministro también comentó la importancia de los encadenamientos productivos entre formas diferentes de gestión. Así como el papel destacado de las más de 1600 MiPymes que tienen licencias para producir alimentos.
El ministro de la Industria Alimentaria (MINAL), Alberto López Díaz, reconoció la gravedad del contexto. “Sin energía, sin combustible no es posible –en una industria con nuestra tecnología– producir alimentos”, dijo.
Para paliar esta realidad, el ministro informó que ya cuentan con más de 3 800 MWh de potencia instalada mediante fuentes renovables, y esperan cerrar el año superando los 5 800 MWh”. Además, destacó la adquisición de más de 60 triciclos eléctricos para la distribución de productos de la canasta normada como leche en polvo y café.
Una de las medidas más novedosas es la flexibilización para la entrega de licencias de pesca.
También se han otorgado más de 2 200 autorizaciones de registro comercial a productores de alimentos y bebidas, de las cuales más de 1 600 corresponden a pequeñas y medianas empresas privadas.
El titular destacó el papel del encadenamiento con el sector no estatal: “El año pasado se produjeron más de 69 000 toneladas, este año vamos por más de 20 000”. No obstante, reconoció que la empresa privada en Cuba sufre el impacto: “Tiene alguna flexibilidad que le permiten algunas importaciones, pero indiscutiblemente los flujos financieros, las penalizaciones, la persecución también la afectan”.
El ministro destacó la entrega de los trabajadores del MINAL. Explicó que cuando llegó a La Habana el primer barco con trigo, la grúa que descarga el grano se rompió. Si hubieran esperado a conseguir una pieza de repuesto, la reparación habría demorado una semana entera, y esa demora habría significado que no hubiera pan para la población. Sin embargo, en menos de 24 horas, los trabajadores de la industria encontraron una solución y repararon la grúa. Eso, dijo el ministro, es compromiso real.
Y afirmó que ese compromiso de los trabajadores del MINAL está presente todos los días, y es lo que les permite resistir, aunque son conscientes de que los resultados no son los que aspiran ni los que el pueblo cubano se merece.