El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, presentó este lunes ante la prensa nacional y extranjera el Informe de Cuba sobre las afectaciones del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, documento que será elevado al secretario general de Naciones Unidas.
El canciller calificó la política estadounidense como un acto de "castigo colectivo" que no se dirige contra el gobierno, sino que "castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos". El impacto se expresa en la alimentación, la electricidad, el agua, la salud, la educación y el transporte de las familias cubanas.
Cifras totales del período
Los perjuicios económicos entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026 ascienden a 8 mil 83 millones 300 mil dólares, una cifra récord que representa un 7 % más que lo reportado en el período anterior. Los daños acumulados a lo largo de más de seis décadas de bloqueo superan los 178 mil 700 millones 500 mil dólares a precios corrientes.
Impacto en la producción y distribución de alimentos
El ministro Rodríguez Parrilla puso especial énfasis en las graves consecuencias para la seguridad alimentaria de la población, reflejadas en "los largos meses viviendo con solo dos o tres horas diarias de electricidad o menos, con los alimentos echándose a perder, el calor que no deja dormir, los padres abanicando a sus bebés, los niños en penumbras haciendo sus tareas escolares".
Entre las afectaciones más graves al sector agroalimentario se encuentran:
· Pérdidas por más de 450 millones de dólares solo durante el año 2025 para la industria alimentaria, incluyendo la imposibilidad de acceder a mercados para comercializar productos como el ron cubano.
· Reducción del 60 % de la producción agrícola doméstica como consecuencia del bloqueo energético y las limitaciones para adquirir fertilizantes, maquinaria, combustible y tecnología.
· Imposibilidad de distribuir la leche destinada a los niños de todo el país durante el mes de mayo por falta de combustible. Se requieren 1 500 toneladas de leche en polvo para beneficiar a unos 331 000 niños, además de otros 200 000 que deberían recibir leche fluida, pero no es posible cumplir con esos planes.
· Afectaciones en el abastecimiento de trigo: de más de seis embarcaciones contratadas para este año, solo ha entrado una en enero. Las amenazas de sanciones impiden el traslado de las restantes.
· Pérdida de 5 000 toneladas de harina de trigo ya contratadas, que no pudieron llegar a Cuba por presiones del gobierno estadounidense.
· Imposibilidad de adquirir reproductores de camarón para mejorar la genética y los resultados productivos, aun cuando todo estaba acordado.
· Más de 20 000 toneladas de alimentos de Naciones Unidas se encuentran almacenadas en puertos cubanos sin poder ser distribuidas por la falta de combustible derivada del bloqueo.
Bloqueo energético: el eslabón que estrangula la producción
El canciller denunció que la orden ejecutiva del presidente de Estados Unidos del 29 de enero decretó un bloqueo de combustibles que impide incluso suministros ya pagados, mediante amenazas de sanciones a compañías propietarias de buques tanqueros, navieras y otros actores vinculados al transporte.
Esta medida paraliza la cadena de cultivo de alimentos, dependiente de un alto consumo de petróleo para la siembra, la cosecha, el procesamiento y la distribución. El cerco energético:
· Impide la llegada de crudo para las centrales termoeléctricas: un solo barco de 100 000 toneladas permitiría reducir drásticamente los apagones por aproximadamente dos semanas.
· Obstaculiza la importación de fuel y diésel para los grupos electrógenos de generación distribuida, lo que permitiría reducir los apagones a niveles mínimos.
· Amenaza a las navieras para que no transporten paneles solares y baterías para los nuevos parques fotovoltaicos.
El ministro Rodríguez Parrilla resumió el impacto del bloqueo en una frase contundente: "Toda la vida familiar dañada". El informe presentado será debatido en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde se espera una nueva votación sobre la necesidad de poner fin a esta política de asfixia que, como denunció el canciller, "no castiga a un gobierno, castiga la vida cotidiana de un pueblo en todos los ámbitos".