El 26 de julio de 1953, bajo el liderazgo de Fidel Castro, un grupo de jóvenes revolucionarios asaltó el cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en una acción heroica que, aunque militarmente derrotada, se convirtió en el hecho fundacional de la Revolución Cubana.
Aquella gesta despertó la conciencia nacional y puso al descubierto la tiranía de Batista. En el juicio, Fidel pronunció "La historia me absolverá", documento que sentó las bases programáticas de la lucha por la verdadera independencia y justicia social.
Hoy, el 26 de julio nos convoca a honrar a los caídos, a mantener viva la llama de la rebeldía y a redoblar el compromiso con la soberanía, la unidad y la resistencia creativa frente a las adversidades, en especial el recrudecimiento del bloqueo económico.
Los trabajadores de la industria alimentaria honran a los héroes del Moncada desde su trinchera diaria: produciendo con calidad, ahorrando recursos y garantizando el sustento del pueblo. Cada ración elaborada y cada gramo de materia prima aprovechado es un tributo a quienes ofrendaron sus vidas por una Cuba más justa. En el esfuerzo por aumentar los rendimientos, sustituir importaciones y defender cada cosecha, los obreros de la alimentación convierten su labor cotidiana en una continuidad del ejemplo martiano y fidelista: hacer de la producción un acto de patriotismo.
La fecha es, por excelencia, símbolo de que un pueblo con dignidad y fe en su futuro es capaz de convertir los reveses en victorias